El viernes tengo que hablar de moda en el Corte Inglés, en un principio tenía que dar una visión antropológica pero la cosa está derivando y me veo de fashion cualquier día. Ya os contaré como me va, de momento solo tengo moda en la cabeza y solo puedo escribir sobre ella.
Me gusta la moda como expresión de mi persona no como adopción del modelo de mujer que proponen los diseñadores. El secreto está en adaptar la novedad a uno mismo.
Moda es el estilo predominante, el más aceptado. Conocer los códigos de la moda es fácil basta con leer revistas especializadas. El vestido responde a la necesidad de abrigarse y protege el cuerpo de miradas objetivadoras que silencien la persona.
La moda facilita la comunicación porque nos ofrece herramientas para mostrarnos a los demás.
La elegancia es la consecuencia de la belleza interior del que usando las herramientas de la moda sugiere a los demás una intimidad que posee como dueño y que no está al alcance de cualquiera. Requiere de una valoración de la indumentaria para conseguir que la imagen que mostramos se acomode a lo que somos realmente.
La raíz de la elegancia es la grandeza interior que aflora como sugerencia. La elegancia es un valor indiscutible, despierta admiración e interés en descubrir la riqueza personal que se adivina. El vestir es un arte con el que decimos a los demás cómo somos y como queremos ser tratados.
Lamentablemente, en muchas ocasiones la moda se convierte en recurso de los que carecen de elegancia y camuflan su raquitismo interior mediante un consumo apresurado de “lo último”, aceptando modelos superfluos, cursis e incluso groseros, en un auténtico carnaval de máscaras iguales con las que pretende no mostrarse a si mismo, sino al modelo que imita y cuyo único valor es llegar primero o tener dinero.
Me gustó esta entrada (aquí) de Edurne porque desprende elegancia, nunca seas "guay", Edurne


















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