lunes, 21 de septiembre de 2009

Los nuevos idolos


Me resistí lo que pude pero al final el móvil me atrapó. Odio este artefacto que se ha hecho imprescindible en mi vida, y me sorprende la devoción que los adolescentes sienten por el. La diferencia debe ser que mientras para ellos una llamada es un ¡SE ACUERDA DE MI, ME QUIERE! para mi es un ¿QUÉ QUERRÁ ESTE AHORA...?.

Hace días oí una homilía en la que el sacerdote propuso el móvil como referencia a lo que debe ser el amor a Dios .... lo que más se mira, se acaricia, se juega, lo que más nos preocupa llevar con nosotros. Es el último con el que se comunica antes de dormir y el primero al que saluda al despertarse. ( ... consiguió que me sintiera como blasfema).

Antes del móvil, cuando me despedía de Luis por la mañana fijábamos la hora del café, ahora me pregunta: ¿llevas el móvil?, entonces no problem, estoy localizada.

7 comentarios:

  1. Sí que hay un antes y un después del móvil. Yo, a ratos, lo considero una esclavitud. Pero tengo que reconocer que me resulta imprescindible. Sólo dos veces en mi vida el coche me ha dejado tirada en la carretera. Una, sin móvil, y otra, con él. Y no hay color… Un abrazo.

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  2. Ah pues sí lo reconozco, yo sin mi móvil no puedo vivir. si se me olvida doy la vuelta.
    Eso sí, montón de veces lo silencio, más que nada para no faltar a la caridad cuando estoy durmiendo, que pobre del que me despierte...

    SI QUE VOY EL DOMINGOOOOOOOOOOOOOOO
    Me reconocerás en el acto, tengo la (des)gracia de ser inconfundible. Básicamente porque cuando veas una loca avalanzarse sobre ti para abrazarte sabrás sí o sí que soy yo :D

    (esta noche he hablado con Rafa _gracias a los móviles_ os han tenido que pitar los oídos)

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  3. pues tengo una amiga que aún se defiende con uñas y dientes: no tiene, Creo que gracias a ella, todavía viven las cabinas de teléfonos.
    Con él, me siento segura porque sé que que mi gente como dice tu Luis me tiene localizada
    un besazo

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  4. Yo lo veo como otra manifestación del Gran Hermano que nos controla.
    Ahora siempre estás localizable.
    Nos filman las cámaras en todas partes, nos pueden localizar en cualquier momento.
    Somos un objetivo.

    BEsos.

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  5. Hay un invento todavía peor, una verdadera esclavitud moderna: la blackberry o equivalentes. A veces me gustaría echarle la culpa de mis males profesionales y de problemas de conciliación (que son muchos) pero no sólo es de la "maquinita" sino del uso perverso que nosotros mismos le damos.

    De todas formas, teniendo en cuenta que, además, lo uso como despertador, el sacerdote dio en el clavo...

    El otro día leí un artículo sobre los hábitos familiares en EE.UU. y cómo lo primero que hacían todos los miembros de las familias, incluso niños pequeños, era consultar su correo, blog, facebook, twitter o lo que fuera. A cambio, El País de hoy nos "escupe" hoy a los niños "llave" o a los niños "agenda", cuyo principal problema, como el de sus padres, es la soledad. Auto pregunta retórica y desesperada pero ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Estamos a tiempo de arreglarlo, cuando te has "vendido" a una hipoteca y, por tanto, a un trabajo?. En fin, no tengo una buena época con este tema, la verdad.

    Besos y, como siempre, gracias.

    Carmen

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  6. Una esclavitud!!!!! Ya lo decía yo

    Un abrazo

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