Con el GPS me puedo adentrar en lugares recónditos sin importarme que baje la niebla, que oscurezca, no me preocupa despistarme, intentar nuevas rutas y hasta incluso ir solo, siempre que pueda consultarle. Es.... es como un director espiritual ...gracias a él no me olvido de mi origen, no pierdo de vista mi destino, pero sobre todo sé donde me encuentro a cada instante y a qué distancia de mis metas, y todo en base a unas señales que bajan del cielo.
Todos debieramos estar bajo la dirección de un GPS con buen criterio. Es más difícil perderse, permite arriesgar más.
Luis
