Todos los días a las 15:00 horas llevamos a los niños al cole y
a las 17:00 los vamos a recoger. En ese "tiempo libre" aprovechamos para ir a “dar de comer a los perros”. Es la perfecta excusa para pasear y charlar por el encinar de Carbajal.
Llegamos al cobertizo y nos ponemos la ropa llena de manchas de barro y con olor a “campo”, en cuanto nos ven los perros se precipitan hacia la
puerta de salida, Han desarrollado un "olfato" que conocen el momento de cada cosa. El bosque es nuestro cuando vamos con ellos, sus movimientos te permiten intuir lo que se esconde detrás de los árboles. Podemos hablar y despreocuparnos
La mejor comunicación se
consigue conociéndose, incluso con los perros.
Qué momentos tan deliciosos nos regala a veces la naturaleza, ¿verdad?
ResponderEliminarSeguro que esperáis esta tarea con ilusión.
Abrazos
Me maravilla cómo a pesar de todo lo que hacéis y atendéis, aún sois capaces de encontrar tiempo para vosotros y para disfrutar de la naturaleza. Tomo ejemplo! Un abrazo!
ResponderEliminarA mí también me encantan esos paseos. Me habéis recordado la necesidad de recuperarlos; desde que tengo a Roberto he dejado todo de lado y es el momento de volver. Un beso
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